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Día (ya ni sé) – La Carrera Panamericana 2013

Ya no sé exactamente qué día es, y con el cambio de horario ni siquiera estoy seguro de la hora, pero como siempre en La Carrera Panamericana, cada jornada es un cúmulo de experiencias increíbles.
La estancia de 2 días en Veracruz fu algo increíble, pude apreciar todos los vehículos y fotografiarlos como si fuera en estudio con toda la calma, así que hay buenas tomas.

Amigos, he encontrado de nuevo con muchos ya un más nuevos.

La salida a Oaxaca en el segundo día fue poco productiva para mi fotográficamente, pero algo se logró.  

La logística ha sido difícil porque traemos un vehículo muy grande y hay veces que tenemos que tomar alternativas, pero ha sido muy divertido y he conocido mucho más el país.

Hasta hoy que me perdí la etapa de mil cumbres, lo demás ha ido bastante bien, buenas fotografías en Querétaro, el tramo de Bernal es increíble y muy fotogenico, pero la Ciudad de México ha sido algo surreal, entramos de forma super violenta, como película de acción, el recibimiento y festejo fueron algo que nunca había visto, quede encantado.
He tenido algunos problemas para postear el material tomado, pero créanme que hay muy buenas fotos, y espero me tengan paciencia para poder mostrarlo como debe ser.
Mié tras les comparto estas pocas, pero espero les gusten.  Mañana salimos temprano a quitarnos la espina de Mil Cumbres y espero tener el placer de volver a La Valenciana y el hermoso Guanajuato.

Seguiré posteando en lo posible y mientras telcel me lo permita en la página de Facebook http://www.ranapanamericana.tk y en instagram como @ranachilanga

Saludos

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Mi Primer Auto


A mí siempre me preguntan “ah, te gustan los carros!!”
Mmm no! , a mi me gustan los mazapanes, me gusta Jennifer Love Hewitt, me gusta el color azul, pero los autos no, eso es mas bien algo que llevo por dentro, así como el tipo de sangre, como el idioma español o como el apellido.
Desde que tengo uso de razón me han llamado la atención los coches. De mi infancia no recuerdo como era mi recamara a los 3 años, ni el nombre de mi maestra de kínder, pero recuerdo el tablero del Renault Dauphine de mi abuelo (quien por cierto era mecánico y miembro de la legendaria Asociación mexicana automovilística), o la cera “Tempo” con la que mi papa y yo pulíamos el su Valiant Super Bee 1972 y yo mi carrito verde de pedales cada fin de semana.
Recuerdo el sonido del motor V8 de 442pulgadas cubicas que montaron en el auto de mi papa, asi como cuando compramos nuestra Combi 1962 justo antes del temblor en la Cd de México en 1985, todavía siento el ardor del thinner y gasolina en mis manos de niño al intentar ayudar a lavar los carburadores en la casa de mi abuelo.
Pero fue hasta 1988 cuando me volvi un verdadero apasionado de los motores, cuando llegamos a vivir a Oaxaca y a mis 9 años tuve una “revelación” (ja ja) al acudir a mi primera Carrera Panamericana.
A partir de ese momento yo no hacía otra cosa más que vivir, comer y dormir pensando en carros, juntaba todos mis domingos para cuando fueran vacaciones ir al D.F. y gastarme todo en revistas gringas de autos, mi primera revista fue un ejemplar atrasado de HOT VWS la cual leí mas de 500 veces, para mí era como mi biblia, aprendía de memoria especificaciones de los autos y hasta los comerciales, andaba para todos lados con mi revista y mi diccionario Español – Ingles para traducirla (forma en la que aprendi Ingles y que perfeccione viendo Beverly Hills 90210 y Friends jaja).
Esperaba con ansias cada año la nueva edición de “La Carrera” y era cosa de todos los días al regresar de la escuela salir en mi bicicleta a recorrer todas las colonias cercanas a mi casa para estar buscando y observando los vejestorios abandonados que nunca faltan en las ciudades mexicanas.
Como era de esperarse aprendí a manejar a los 13 años y aunque se veía muuuuy lejano nunca perdia la esperanza de poder tener muy pronto mi primer auto.
A los 15 años pude obtener mi primer permiso de conducir y no desaprovechaba la oportunidad para pedirle a mi papa que me dejara manejar nuestra combi.
Al salir de la secundaria mis amigos pedían a sus papas que les compraran carro y todos se veían manejando los autos de moda, unos querían “shadows” otros “phantoms” y “golfs” y otros mas el famoso y “cool” Tsuru II. Pero no yo!!, yo soñaba con algo especial y fuera de serie, lo mío debía ser un Chevrolet 1957, o un Buggy, o minimo un Mustang viejo.
Pues por azares del destino nos mudamos a Guadalajara Jalisco y un día checando como siempre lo hacía desde hacia años la sección de autos usados del periódico citaba “SE VENDE VOCHO MODELO 1957 CLASICO, PARA RESTAURAR”, en ese momento mi ritmo cardiaco se aceleró, mi ansiedad creció , no veía la hora en que llegara mi papa de trabajar para enseñarle, sentía que me lo iban a ganar, yo sabía que ese carro era mío y pensaba que todo mundo estaba en ese momento viendo ese anuncio y que tenían los 7500 pesos que se pedían por el e iban a correr a arrebatarme el auto perfecto, el que yo había soñado desde que tenía memoria, el mejor coche del mundo!!!!, después de algunos minutos que me parecieron años de agonía llego mi papá y no podíamos esperar, teníamos que ir aunque sea a verlo, saqué a todos de mi casa sin dejarlos siquiera comer y fuimos a ver el vochito.
Al llegar, lo reconocí sin haber visto siquiera mas que el toldo del Volkswagen, pero era diferente a todos los otros 20 millones de vochos del mundo, era perfecto, era hermoso!!, aunque no encendía, aunque no tenia faros y estaba medio chueco de un golpe mal arreglado que tenia en un costado, tenía que irse conmigo a la casa.
Oh Dios!!!, mi papá tenía el dinero y tenia las misma ganas que yo de tener ese auto, yo seguía usando mis estrategias de convencimiento “es original 1956”, “es ensamblado en Alemania”, pero había un pequeño inmenso problema, mi mamá, “para que quieren otra basura en la casa” decía “ no les basta con ese vejestorio de combi que tienen?”, por amor de Dios!!!!, como le haces entender a la mamá la importancia histórica de un VW oval window de 1956 con semáforos direccionales? Simplemente no lo iba a entender.
Diablos!!!!! … asi que tuve que recurrir a la única estrategia que me quedaba y que nunca usaba ni nunca volví a utilizar, pedir. Si, pedir!!!, yo que detesto pedirle nada a nadie, inclusive a mis padres, pero no tenía otra opción, no podía dejar abandonado a mi auto a su suerte, “mamá, papá … por favor en verdad quiero ese carro” pero algo tenía que ofrecer “prometo llevar a mi hemano a la escuela todos los días y llevarte al súper cuando tú quieras y a donde quieras”, shit #%$”(¿, me estaba vendiendo y esclavizando (como fue jajaja).
Y asi fue la historia de cómo conseguí mi primer auto, en el que pasé todos mis días y noches arreglando durante todo el siguiente año, ya les contare mas adelante mas de su historia.